El Indio Solari nos leyó Mujeres Imperiales, un cuento de su autoría

¿Lo extrañan? Claro que sí. Es por eso que decidí traerles este artículo para que lo sientan más cerca en esta espera interminable de su nuevo disco que saldrá dentro de muy poco. No quiero decirles una fecha porque les estaría mintiendo. Tengan paciencia. Mientras tanto, les informo que el Indio Solari nos leyó Mujeres Imperiales, un cuento de su autoría. Podrán oírlo a continuación.

El Indio Solari nos leyó un cuento suyo

Mujeres Imperiales

Lo hizo en el programa radial de su amigo Marcelo Figueras. El conductor le dejó servido el momento más esperado de la noche para que el Indio Solari nos lea Mujeres Imperiales, un cuento suyo, escrito a mano por el mismísimo cantante. El mismo aparece en Delitos Americanos. ¿No lo tienen todavía? Vale la pena, no se lo pueden perder.

Mujeres Imperiales

Mis rayos X. La de las indecentes burbujitas de saliva y los ojos helados por el orgullo. Todo un puto desbarajuste montado en un tórax radiante. Una rana rubia de vientre danzarín y un culo de los años cincuenta que se lleva bien con mi sofá. En un momento parece borracha, muerta y despatarrada con la blusa abierta. Luego, en un instante, le come a uno. Va con anfetaminas y cosas finas y mucha cerveza en la cocina. Sin embargo, sus tetas siempre están tibias. Con lo que están dicho el amor…
En cambio “la capitana” es mierda pura. Sus riñones están hechos puré y es una cobarde. Tiene miedo de morir como una perra en la calle. Cuando no mea sangre puede hasta ser una tipa divertida (esto cada vez es menos frecuente). Sabe herir los sentimientos. Cree que solamente por eso le gusta a la gente. Con lo que está dicho el amor…
Tenemos por último a “la cieguita de la Stratocaster”, una violera que dilea y es el “cuco” de los taxis. Lleva los pedales en una bolsa de supermercado (en el fondo le da un poco de vergüenza). No es de gastar saliva y parece inofensiva pero toca con manos de mala y jala de lo peor. Una sola vez tiró unos tiros y nunca habló de los detalles. La “cieguita” es una mina bastante hostil pero es el pedazo de carnada que yo estaba esperando. Un artículo de mi gusto. Una flaca seca de piragua pero fácil de empalar. Tiene la bocha en un Sony y le gusta fanfarronear del palo. Con solo llorarle un poco da de la mejor calidad y afloja el blindaje cuando logra diversión. Eso si, no le vuelvas con el mismo cuento. Es bueno cambiar los trucos, morder en otro lugar. Con lo que está dicho el amor…

Carlos Solari

P.D.: Tengo miedo de morir de sed lejos de mi linda fugitiva. Sin esa estúpida estoy perdido. Esa judía magnética de corazón ligero, que se metió en mi cuerpo como cuchillo mientras reía en la oscuridad. Ni el diablo puede mejorar mi amor. Con lo que está dicho todo.

Ya tienen el texto. Ahora deben oírlo. Y eso harán a continuación. Todo de ustedes, amigos.

Escuchalo por acá

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